AHORA
Como me has pedido que a pesar de la distancia no te deje huérfana, he decidido hacerte partícipe poco a poco de mi itinerario espiritual diario. Bueno, esto no significa que día a día te cuente exactamente por donde voy en las cosas de Dios, pero sí al menos que sepas por donde van los tiros. Supongo que si esto es útil para mí, tal vez pueda serlo para ti. Lo que sí deseo que entiendas, es que esto, no puede sustituir de forma alguna tu devoción diaria, tu búsqueda de Dios, tu anhelo de él, tu deseo de plenitud en el Espíritu, tu oración y tu contemplación de cada día y por qué no, tus peleas con Aquel que desea ser combatido y vencido por tu corazón rendido, para bendecir hasta lo sumo.
Las cosas del Espíritu no son nunca sistemáticas u ordenadas. Son más bien intuiciones, golpes de amor, preguntas y respuestas que surgen de la propia vida y como ésta no es precisamente sistemática ni previsible, pues así son las cosas de Dios. Y no es que Dios se haga un lío, es que él es como es y nosotros como somos. No somos como él aunque sin embargo hemos de serlo. Por eso lo primero que debemos entender, es que no tenemos que entender todo. Básicamente como decía San Agustín, a Dios no le interesa mucho lo que hemos sido, ni lo que seremos, lo que le interesa es lo que somos ahora. Pues bien el caballo de batalla es el “ahora”, por eso es verdad aquello de: “ahora o nunca”.
Hoy es el único día en el que nos es permitido vivir. Si no entiendes eso, tu vida pasará y no habrás vivido, sólo habrás deseado vivir. La vida viene sin programa, sin manual de instrucciones, y por eso nos equivocamos. Pero si pienso continuamente en mis errores pasados y convierto mi vida además en un constante dudar de todo con el objeto de no volverme a equivocar o a tratar de corregir aquello que no tiene solución, no he aprendido lo primero de todo y esto es que cuando no debo equivocarme es SOLO Y EXCLUSIVAMENTE HOY, no cuenta lo pasado ni lo por venir. Una poetisa ha escrito:
Estaba lamentándome del pasado y temiendo el futuro.
De repente mi Señor estaba hablando:
“MI NOMBRE ES YO SOY”...
Cuando vives en el futuro con sus problemas y temores
Es difícil. Yo no estoy allí.
“MI NOMBRE NO ES ‘YO SERÉ’…
“Cuando vives es este momento, no es difícil. Yo estoy aquí.
MI NOMBRE ES ‘YO SOY’”.
Lo lamentable es que el Señor está siempre a nuestro lado y nos lo perdemos, porque nosotros o estamos en el pasado o en el futuro, y así, siempre nos encontramos despistados y desprotegidos. En el “ahora” del pasado allí estuvo Dios y en el “ahora” del futuro también estará, pero solo en el ahora, no luego, ni después, ni entonces; “ahora”.
Así que hoy hemos aprendido algo maravilloso: EN ESTE INSTANTE DIOS ESTÁ ABSOLUTAMENTE, COMPLETAMENTE, TOTALMENTE, PLENAMENTE, AMOROSAMENTE CONTIGO.
Tienes todo Dios contigo. Si respiras, le respiras a él, si ves los cielos y los árboles y los pájaros, Dios está allí dándoles el ser. Si cierras tus ojos y miras en tu interior allí está Dios, porque el es el ser de tu ser, el yo de tu yo. Esto no hay que comprenderlo, hay que saberlo, hay que ser consciente de ello.
El único temor justificable es que podamos apartarnos de Dios. Pero como él ha dicho que aunque tomemos “las alas del alba” ( o en tu caso, “las de Villa Diego”) aún allí estará él, pues estamos tranquilos.
El salmista por eso dice: “Tú eres mi Señor; no tengo otro auxilio sino tú. El Señor es mi herencia y mi premio es mi alimento y mi bebida, mi mayor gozo. El cuida de cuanto es mío”.
“Óyeme, escúchame, atiéndeme, Dios mío, Rey mío, Padre mío, Creador mío, mi esperanza, mi realidad, mi honor, mi morada, mi Patria, mi salud, mi luz, mi vida. Óyeme, escúchame, atiéndeme, con ese estilo tuyo que tan pocos conocen. Ahora te amo solo a ti; a ti sigo. Solo a ti busco”.
San Agustín
Dios es para nosotros eso y mucho más. Te ruego que medites en cada cosa y que tu misma digas a Dios quién es para ti, aquí y ahora. No se trata de que pienses en ti, en tu situación; se trata de que loca de amor te pierdas en él por completo, abandonada, suelta sin ataduras ni temores. Lo tienes a él, lo tienes todo, cierra tus ojos y “AHORA” di: “Lo tengo todo Señor, se (aunque a veces no lo siento) que lo tengo todo, te tengo a ti y no deseo más, ahora te tengo. Señor haz que me olvide de mí. Haz que no me ocupe de mí, porque cuando me ocupo de mí, me pierdo, no se que hacer, no se qué desear, no estoy segura de nada ni de nadie, lo temo todo, no acepto nunca mi hoy, me asquean muchas cosas de mi pasado y me turba el futuro, por eso Señor te pido hoy como una gracia especial, que me ayudes, que me enseñes a vivir el “ahora” de cada día, que sepa vivir el afán de cada día, viéndote absolutamente en todas las cosas. Déjame creer que verdaderamente estás aquí ahora, convénceme de que soy amada hasta tal punto que hoy volverías a morir por mí, por puro amor, aunque yo hubiese sido la única persona en el mundo que hubiese pecado y hubiese tenido que ser redimida. Conviérteme cada día. Hazme como Jesús. Enséñame a morir, para que pueda comenzar a vivir de una vez por todas abrazando tu CRUZ”
Tomado de Cristo para todas las naciones con permiso del autor.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario